Alcorcón, Leganés, Barajas - Nueva York, Chicago, Tulsa, Amarillo, Las Vegas, San Francisco - Ruta 66 - Tras los pasos de Moriarty

Cifras y Letras del Viaje a EEUU

Estos son los datos básicos por los que nosotros suspirábamos cuando estábamos dando forma a la idea del viaje.

Ruta 66 - Nuestro Recorrido Costa a Costa - Nueva York, US - Ontario, Canada - Chicago, US - Las Vegas, US - Tijuana, Mexico - Big Sur, US - Monterey, US -  San Francisco, US
Mapa - Click para ampliar

Enlace a VideoFotos by Noodles

LOGÍSTICA

Ida: Madrid - Nueva York vía Zurich (Spanair + Swiss)
Vuelta: San Francisco - Nueva York (JetBlue) + Regreso del billete de IDA a Nueva York
Coche alquilado: Herz, total 1800 euros (30 días + devolución en la otra costa)
Integrantes: 3 personas (2 conductores)
Alojamiento: Hostales, Moteles, Campgrounds

RECORRIDO

Grandes Ciudades: Nueva York, Chicago, Denver, Las Vegas, San Diego, Los Angeles, San Francisco.
Parques Nacionales: 10 (Rocky Mountains, Mesa Verde, Arches, Canyonlands, Capitol Reef, Bryce Canyon, Grand Canyon, Death Valley, Sequoia & Kings Canyon, Yosemite).
National Forests: Mark Twain, Arapaho, Pike, San Isabel, San Juan, Dixie, Kaibab, Sequoia, Stanislaus.
Ruta 66: sumando interestatales que van paralelas, más conducción por el recorrido original, realizada casi por completo.
México: 3 días en playas, zona Ensenada.
Duración: 38 días ida y vuelta incluida.
Total KM recorridos en coche: 11876.

Para más detalles acerca del recorrido, mirad la información de los enlaces de la derecha. Sin vuelos internos excepto para la vuelta SFO-NY.

GASTOS

Avión 550 (Madrid-NY i/v) + 130 (SFO+NY), por persona.
Varios durante la preparación 50, por persona.
Gastado en EEUU 1440, por persona (incluye todo: gasolina, comida, bebida, alojamiento, etc).
Gastado en EEUU en gasolina 1200 euros aprox, total.
Coche 600, por persona.
Total: 2770 euros, por persona.

Nuestro Viaje de la A a la Z

A - América, la del Norte que pisamos
B - Barbacoa, el alimento de los campeones
C - Comida Basura, a veces no hubo otro remedio
D - Durango, la fiesta de la espuma
E - Eclipse, la espera mereció la pena
F - Free, seis sentidos enfocado en ello
G - Garfield, toma multa chavalote
H - Hot Springs, hot, hot, hot
I - Inglés, si no había otro remedio
J - Jacobs Lake, el que algo quiere, algo sacrifica
K - KM, 12000, los que hemos hecho
L - Lectores, va por vosotros
M - Mancos, y cojos, ¡pero cómo bebían!
N - Neverita, la mejor inversión
O - Oz.64, pedazo vaso de coca-cola
P - Pinball, vicio, vicio en el asiento de atrás
Q - Quesadilla, lo único que no picó en México
R - Ruta 66, el origen de todo
S - Smoars, nubes al fuego con chocolate
T - Tasas, sorpresa de última hora
U - Unleaded 87, alimento de nuestros rocines
V - Vivac, alojamiento barato
W - Wireless, qué sería del blog sin él
X - XXL, la medida americana por excelencia
Y - Yosemite, pasada
Z - Zion, para la próxima

Agradecidos y emocionados solamente podemos decir ¡Gracias por Venir!

Aunque todavía no ha terminado la historia, y antes de que lo olvidemos, queremos agradecer:

A nuestros padres, que a pesar de la edad han luchado contra la marea para navegar por Internet y poder saber dónde estábamos, sufriendo el bochorno de vernos en acción.

Álvaro: por su incesante apoyo y por manejar los hilos desde Pucela, con una sombra más alargada que la del ciprés. Por su constante tutela para que no perdiésemos la perspectiva de las cosas realmente importantes. Pronto estaremos dándole al vino contigo.

Amiga Visible: sin su ayuda la logística del viaje hubiera sido más complicada. Por sus consejos, por sus puntos de vista en las antípodas del cutrerío y estar día a día al pie del cañón, en la luz y en la sombra.

Gran Duque de la Pedriza, y Duquesa: ¡¡Siempre Presentes!! Por sí solos fueron capaces de sostener el bastión de los comentarios cuando todo el mundo bronceaba chichas en alguna playa. Aupa Zofío.

English Lady: because she was our best supporter, and even Hooligan, from the Anglo-Saxon world.

Raquel (y Pablo, que no ha dicho ni mú, pero fijo que ha estado ahí como el que más), Ana B, Juan, Noemí, Güimi: Porque lo bueno si breve, dos veces bueno. Y sus consejos y comentarios lo fueron. Ana L. por llamar esté uno donde esté en las fechas señaladas.

Fernanda: Por participar y adjuntar una gran sonrisa en cada comentario, aunque defendiera al correcaminos. Aún estamos por decidir si perdonarle.

Fernán Caballero: Porque los principios y los finales son lo bueno. No importan las mitades si se está de vacaciones.

Lance Amrstrong: Por sus pedaladas de aliento cuando el resto del pelotón flaqueaba, que fueron para nosotros como bocadillos de EPO.

Wa: Porque más vale tarde que nunca, sobre todo si se viene con alegría aunque  se sea madridista. Cada uno ha de cargar su cruz. ¡Fileteeeee!

Carolina, Cecibel y Arantxa, Morenito y Abejero: por ser y por estar. En España y Venezuela.

Xavelo y Tankian: Por enlazarnos en su Web y superar la barrera del desconocimiento de los que suscriben para acercarse hasta nuestra humilde morada.

Timothy y su M16; Piernas de Roble y su borrachera; Harry, Bettina, Ricarda y Sabina por compartir chuletones; Vanesa y Pablo por el consejo de Carmel; Jessica, Tamara por invitar a smoars;  a los agentes de la autoridad Pobre, Raúl, Reyna, William, Pattier y Jameson por hacernos la vida más difícil, meter la mano en nuestro bote, e invocar a La Providencia en varias ocasiones. Aina, Gemma, María por esa linterna cuando no teníamos ni leña que encender. A John el Marine loco por esas cervezas. A Buck, porque sin su espuma no habría habido tanta fiesta. A Jesús y Víctor por sus ideas para el blog.

Y aunque no dieron la cara en público pero nos hicieron saber que estaban ahí a: Marcos, Olga, Virginia y Aaron, Vicky, Gastón, Marianhele, Chus y Juanma, Felipe, Ramir, Manolou, Amadoz y su amadozito venidero, la prima Azu, Sara, Susana, Rosa, Sonia, Estela, Pichulitis, la tita Tuly, Miguel, Sergio, Carlos, Gemma, Mariana, Malú, Arantxa y Pilar, Yoli, Irene, Rubén, Nuria, Gema, Nacho, Naranjito, Agustín, Javier, Sofía, Daniel, Bakuz, Jorge, Pedro, Lucas, Astraco y Reinaldo y todos los que nos han leído desde el anonimato.

Bill Gates: por facilitarnos diverso software para pruebas.
La Mula Francis: por colaborar con Bill Gates en la distribución.
A todos aquellos que dejaron desprotegido su Wireless.

A Héroes, Manu Chao, Bambino, Triana, Medina Azahara, Calamaro, Siniestro, Extremoduro, Reincidentes, Rosendo, Estopa, Marea, Rammstein, Muse, RHCP, Nirvana, Rem, y tantos otros.  Mención especial para Chimo Bayo y Paco Pil, por sus momentos estelares, fugaces, pero intensos, inolvidables para tantos y tantos cowboys que veían un coche botando y pidiendo pista. Entre todos el viaje se hizo más ameno.

San Francisco, Amsterdam Hostel, Taylor Street

El Viaje a Ninguna Parte

Me apropio de una frase que ya ha sido utilizada en diversos títulos -novela, película y disco- para abrir la conclusión de mi parte de narración. Ha sido un viaje en el que pocas cosas podrían haber ido mejor. El viento ha soplado a nuestro favor, a pesar de los pesares con los que todos cargamos, y cuando lo hacía de cara, incomodándonos, nada tan sencillo como cambiar de rumbo para volverlo a tener de popa; ya lo decía aquel, si la muerte me mira de frente, yo me pongo de lado.

Me llevo un saco de recuerdos, algunas experiencias nuevas y muchas imágenes que espero conservar al menos el tiempo justo para organizar otra escapada. He aprendido lo que ya sabía, es decir, nada; no en vano, creer que por conocer el 0,02 por ciento de algo se es más instruido que por conocer el 0,01 es una de las grandes paletadas que llevamos grabadas a fuego en las alforjas que usamos como orejeras; pero ya lo dice aquel otro, nos va lo de hablar por hablar.

Hasta ahora había hecho viajes relámpago, viajes de tres semanas, viajes en grupo, viajes a solas, viajes por montañas, viajes urbanos, viajes con un objetivo, viajes sin él, viajes por España y viajes al extranjero. Este último ha sido un tanto especial, por la duración y por el hecho de estar más de un mes con un plan un tanto abstracto. Por mi parte, puedo decir, prueba superada. Aunque siempre se echan cosas de menos de casa, no me han faltado ganas de seguir ganduleando por allí.

En todo caso, éste, un viaje, que como todos, no lleva a ninguna parte. Seguiré viajando tanto como pueda, sin embargo, no olvidaré que el mejor viaje es uno que practico asiduamente con placer: estar una tarde sentado en casa, a solas, sin hacer nada en especial. Mucho me costaría valorar otras experiencias si no hiciese justicia a ésa, y más vale acostumbrarse, es lo que nos aguarda al final de otro viaje, en el que nos embarcó quien más nos quiere.

He visto cosas que vosotros no creeríais… Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de… trabajar.

Epílogo

Llevo más de 30 horas sin dormir desde que amanecía en San Francisco para empezar el retorno. Estoy a punto de envolverme en mi cama de siempre, y que ahora es de paso. La dinámica se acelera y de golpe dejas de pensar en dólares, cuántos kilómetros recorreré mañana, dónde podré dormir, si la gasolina costará más o menos y cuál es el mejor sitio para recargar la nevera con hielo.

Las sábanas me cubrirán en breve, agarradas por los dedos que se despiden del teclado. El mecano de la rutina se ha montado solo y echa a andar inexorable.

Estadio Vicente Calderón - Madrid - Atletico de Madrid - Mallorca

Dos imágenes disipan los últimos aromas del viaje: estar sentado en mi cama, viendo que mi habitación sigue como siempre y estar sentado en el Vicente Calderón, sufriendo como el Atleti se complica un partido más. La inercia se vuelve insoportable. Buenas noches, América

El Proscrito

Demacrado y exhausto pulso las teclas para confirmar que ya respiro tranquilo. Para no asustar a la familia, no quise comentar nada antes, pero desde que el período de pago de la multa expiró, hace tres días, he sufrido con cada sirena que oía, cada coche de policía que se cruzaba en nuestro camino, cada viandante que me miraba fijamente, cada móvil que sonaba a nuestro lado; apenas he podido conciliar unas horas de sueño de las últimas setenta y dos, sudores fríos recorrían mi nuca pensando que tirarían abajo la puerta del hostal, el alimento se hacía bola en mi boca y no podía tragar. Mientras las aguas se lanzaban con furia contra las rocas del cercano presidio de Alcatraz, mi mente recordaba aquella inscripción de la Iglesia de San Francisco, en la lejana Évora, Nos Ossos Que Aqui Estamos Pelos Vossos Esperamos.

Hoy, último día en EEUU, pálido y consumido, descarnado, mis huesos limpios hasta de pellejo, claudiqué. Me acerqué a una oficina postal e hice lo que todo cobarde hace alguna vez en su vida: pagar las multas de tráfico. Sea por dejar la posibilidad de un nuevo viaje a EEUU dentro del bombo.

Pagando Multa, Union Square Postal Office, San Francisco 

Cerrando mochilas

Perogrullada es decir que todo pasa mucho antes de lo que tarda en llegar. Y aquí estamos, embalando el equipaje, apretando los bultos y recontando paquetes. Increíblemente, y quizá debiera no decirlo antes de llegar a casa, es la primera vez que no pierdo nada en un viaje. Y eso, para un desastre que se ha llegado a quedar sin dinero ni papeles, durmiendo al raso y dándole el cónsul monedas para las fotos de un nuevo pasaporte, es mucho más que milagroso.

Lo que más abunda en el exiguo equipaje son un montón de recuerdos que se tratarán de ir asimilando con el tiempo, pues a pesar de las semanas, no es fácil degustar mientras se engullen novedades. Algunos desaparecerán para retornar súbitamente en una charla, una imagen o un olor. Otros, los menos importantes, se esfumarán al baúl del olvido, chapado con siete candados. Unos pocos, serán imposibles de borrar, y aunque no gusto de dar demasiadas explicaciones, acabaré contándolos diez o doce veces sin que nadie me lo pida. Cada viaje largo, acaba siendo la mili que nunca hice.

Tras escapadas cortas, repentinas, vacaciones planeadas, viajes solo, acompañado, en barco, en tren, a pie, en grupo, con largo presupuesto o escaso de dinero, uno acaba recordando siempre  lo bueno y positivando lo malo. En la balanza del que termina no se puede comparar lo bueno, por demasía, con lo malo, por el esfuerzo que supondría ponerse a pensar en ello. Viajar es un aprendizaje y compartir, es vivir. Así, que ni os quedéis sin vivir ni os permitáis no aprender. A mí, de momento, no me queda sino esperar tranquilamente la próxima partida –invitados estáis-, que ya lo decía Machado:

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
—así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.

Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

Y hecho este brindis al sol, ahora entre tú y yo, lector, lo que realmente merece la pena  de viajar es enseñar las fotos y vacilar con “ahí he estado yo”. Cierto que el Photoshop ha ahorrado mucho trabajo de postal, pero siempre hay algún listillo que sí que ha estado y te puede desmontar la historia. Así, que ni se te ocurra irte sin cámara de fotos o comprar un par de imanes para la nevera. Ya hemos dejado claro desde el principio que lo que cuenta es la pose y que se vea bien los próximos meses la etiqueta del aeropuerto en la mochila.