BBQ
Auténticos maestros nos consideramos, no de cualquier arte, sino de uno que hemos ido practicando y perfeccionando cada hora de viaje: dar la brasa. La brasa a la chuleta se entiende, cuando no chuletón.
Cegados estábamos en nuestros lamentos por la comida basura y la carestía de la que no lo era, obviamos lo que nos esperaba en la cámara frigorífica de cada supermercado, las piezas del puzzle de ternera que hemos ido recomponiendo dentro del cuerpo.
Es muy importante señalar que para llevar a cabo una barbacoa sólo son necesarios dos ingredientes: la carne y las ganas. Todo lo demás es secundario y llega como consecuencia de lo anterior.

A unos 100 metros sobre el valle de El Carmel, California, con las vistas en los viñedos y los maderos de al lado esperando consumirse, está la que será la penúltima de ellas. Y es que las ha habido de varias clases y logística, cada una adecuada a su tiempo y su espacio.

La primera, en Silverwood Lake, fue más deseada que un bebé in vitro. La llevábamos en la mente como equipaje, pero tardó tres semanas en materializarse sobre unas brasas. Fue la primera vez, y única, que hubimos de recurrir al carbón y como novatos que éramos, lo compramos en un supermercado. La carne no era la mejor, pero la ilusión se sobrepuso a cualquier otro obstáculo que no fuera esperar a que las ramas calentaran el carbón y éste se convirtiera en abrasivos rescoldos. Deliciosa por esperada.

México obligaba, no por falta de restaurantes, pero si por altanería. El orgullo racial de periferia se sobrepuso a las miradas yankis, que de soslayo y sonrisa poco disimulada vieron nuestras humildes ramitas despositadas junto a sus mastodónticas pilas de troncos, incendiadas con gasolina.
Lejos de desmoralizarnos, y a horas de estar ya cenados, acudimos en pos de unos filetes, pues la ganas estaban a flor de escroto, y ya hemos dicho que más ingredientes no son necesarios. Recoger piedras con las que hacer el rodal, encontrar por el monte material incendiario, agenciarnos un mechero y aquello empezar a prender ante el estupor y la envidia vecina, fue lo siguiente. La calidad del vacuno encontrado no era la mejor, rejilla no hizo falta pues en pinchos morunos la convertimos con palos, pero es lo de menos, pues en esa barbacoa la carne era el acompañamiento ya que cenamos de primero orgullo y de segundo satisfacción. De postre, chulería. Y de paso, recargamos el saco de troncos al auspicio de la oscuridad y el exceso de cerveza de sus propietarios.

A estas le han ido acompañando unas 7 u 8 más, llevando a a estas alturas en nuestro cuerpo una res de considerable tamaño. Las ha habido artesanas, inminentes, de llama alta y brasa fácil, de carne excelente y salchicha recurrente, de bacon, de falda, de solomillo. Y quien me conoce sabe que no me gusta escatimar en los placeres mundanos.

Con esto, me voy que el chuletón está en la brasa y esta noche, regado con vinito de la región, no nos vayan a meter en el calabozo del valle con Kierkegaard, aunque lo leamos. Qué va, qué va, qué va….


La barbacoa es como la vida y otras tantas cosas. Hay muchas maneras de disfrutarla y veo que vosotros optais sólo por la tradicional. Estais cerca de la zona con mejor salmón del mundo y para acompañar… www.grilledcornonthecob.com. No todo es blanco o negro, chuleta o chuletón. Bon apetit.
Comment por Amiga Visible — August 27, 2007 @ 9:04 am
le diré a Noelia que ya no hace falta de su saber incendiario en próximas barbacoas. aún recuerdo aquel intento de fogata en cierta barbacoa junto a expertos que contaban incluso con salsas caseras para la carne.¿vuestro próximo destino?
Comment por Alvarito — August 27, 2007 @ 9:05 am
Hola de nuevo!!!, tras unos días de asueto acabo de retomar la lectura de vuestro apasionante relato, que así lo de la vuelta al cole se hace más llevadero. Cuidado con el fuego de las barbacoas… a ver si va ser Vd. el endemoniao
Comment por Fernán Caballlero — August 27, 2007 @ 9:16 am
Ten cuidado Cerruti, no te vayan a ver unos griegos y os inculpen por lo incendios que están asolando Grecia, como dicen los diarios y la tv. Aquí en España ese chollo también se os ha acabado. Pero que bueno que sabe un buen fileteeeeeeeee
Comment por Wa — August 27, 2007 @ 12:25 pm
Wa, siempre fileeeeeeeeeeteeeeeeeeeee. Ya me gustaría a mi pegarme tus vacatas.
Amiga, la vida en cuestión de barbacoas la prefiero negra: siempre chuletón. El salmón está bien, pero nosotros el pescadolo queremos servido en bandeja como señores que somos.
Fernán, no dude usted que soy el endemoniao, de hecho me gira el cuello 360 grados varias veces en un segundo.
Álvaro, nuestro próximo destino ya estamos en él, y por supuesto, fogata delante.
Comment por Fernando Pajares — August 28, 2007 @ 1:00 am
Amiga, somos muy tradicionales nosotros. Hoy no nos queda otra que volver a repetir más de lo mismo. Aunque se apuntan unos austriacos. Ya ves, americanos invitándonos a barbacoas 0 - nosotros a austriacos 1. Dile a Noelia que fui buen aprendiz, dame dos palos húmedos y una cerilla sin fósforo y aso un buen chuletón debajo del agua.
Desde este blog recomendamos prudencia con las piras incendiarias. Nosotros, aunque no lo parezca, extremamos las precauciones.
Comment por Jeremías Poebe — August 28, 2007 @ 5:13 am