La Ruta pasa por México
Muy buena playa, estancia tranquila, surfistas de pacotilla, barbacoas, noches al raso, tacos, fajitas, burros, cervezas, margaritas. Tijuana parecía un caos, arrabales hasta donde alcanza la vista, no la creo violenta, aunque tendrá sus barrios a full de malosos. Ya le decía a Pajares, Manu Chao ha hecho más por el turismo en esta ciudad que la propia ciudad, siempre que a tequila, sexo y marihuana se lo pueda calificar como turismo. A mí que no me miren. La costa, en general, construida de más, con edificios paupérrimos y polvorienta. Creo que nunca he arrastrado tanta roña encima.
Una estancia tranquila, agradable, aunque me vuelvo con la impresión de que lo que más me convence cuando voy a países que tienen carencias económicas es la vida buena que te pegas por menos dinero del que te cuesta en tu país (lo que no es poco) y no mucho más. En el fondo, todos, hippies de diseño incluidos, llevamos un pequeño marqués a cuestas, a veces dentro y a veces a flor de piel. No me explayo más, que yo venía a poner a caldo a los yankis, no a charlar sobre los mexicanos, eso para la próxima.


Hay tomarlo como es: el descanso del guerrero/viajero.
Comment por Gran Duque de La Pedriza — August 21, 2007 @ 8:51 am