Alcorcón, Leganés, Barajas - Nueva York, Chicago, Tulsa, Amarillo, Las Vegas, San Francisco - Ruta 66 - Tras los pasos de Moriarty

El conductor habla de Buck

Buck parecía un tipo normal, hasta que empezó a echar espuma por la boca. Después de ese momento de catarsis comenzamos a repasar todo lo que había contado, buscando incoherencias. Las había. La imaginación vuela, sobre todo si faltan datos, así, para cuando llegó la ambulancia había al menos diez teorías sobre Buck, que se multiplicaron por veinte tras ver las bolsitas de pastillas y oírle balbucear, en respuesta a las preguntas de la enfermera, que él no tomaba nada.

Personalmente, no me siento culpable de su colapso (apostaría por crisis de ansiedad, aunque cuando le vi caer pensé en un infarto). La conducción no fue muy ortodoxa, pero ni quería quedarme sin frenos bajando el puerto en el que el límite de velocidad fue rebasado con creces, ni es fácil circular en ciudad si la persona que te indica habla de modo incomprensible, es disléxico, no sabe dónde quiere ir y te avisa de los cambios de carril con dos segundos de antelación sin diferenciar “a la derecha” de “al carril derecho”, frases con significado totalmente distinto. Al final, como el chico se ponía nervioso por momentos, le dije “I promise you that we’ll arrive at the motel without any damage”, ¿cumplí, no?

Noche cerrada. Durango atrás por falta de alojamiento, nos encontramos con un coche que acababa de atropellar un ciervo, aún por expirar. Llegar a Mancos se me antojó toda una odisea, de la que guardamos fotos de paisajes impresionantes, por los valles que rodean Aspen y las montañas “Sangre de Cristo”, y anécdotas varias, pero ahí estábamos, sólo nos faltaba un sitio dónde dormir.

La Vida Es Corta - Motel Caro en Mancos - Mejor ir al Enchanted Motel

La vida es corta, reza el cartel del motel al que renunciamos en primer lugar; tendremos todo en contra, pero no nos apeamos del burro o un precio decente o a la calle. Y, además de corta, la vida a veces es justa, y cuando la Providencia se muestra magnánima, cuando decide recompensar las buenas acciones, la búsqueda de otra habitación, en un pueblo que nada prometía, se convierte en toda una noche para recordar, rodeados de “friendly” lugareños y cervezas por la patilla. Para colmo, la única habitación libre del otro motel del pueblo, era la Suite, y nos la dejaron a precio de habitación normal: no hay nada como una buena sonrisa para ablandar los corazones; pena que el de Jennifer esté ocupado.

Jennifer

Última hora: esta mañana hemos visto un pequeño comentario en el Durango Herald, referido a la aparición, un día antes de recoger a Buck, de un tipo de entorno a 50 años, con barba, y un hacha, en las cercanías de la carretera donde lo encontramos.

http://www.durangoherald.com/index_police.asp

Calma chicha

Tiene que haber pueblos ignorados que se burlan de nosotros escondiendo su belleza. Tiene que haber mosquitos huérfanos de otros que se estrellaron en el parabrisas. Tiene que haber miradas perdidas que no cazan pensamientos. Tiene que haber pensamientos que varíen a lo largo del tiempo. Tiene que haber lugareños que te vean como turista. Tiene que haber habitantes que te tengan por molestia. Tiene que haber un sur más allá de este sur. Tiene que haber un desierto más desierto que el que pisas y un bosque más verde que el que hueles. Tiene que haber rayos de sol que te esquiven y gotas de lluvia que no resbalen. Tiene que haber un plano con carreteras escondidas. Tiene que haber un mapa del tesoro. Tiene que haber un pez que vuele sobre las nubes. Tiene que haber un hueco en la mochila. Tiene que haber un polizón que un día asome la cabeza. Tiene que haber tequilas sin tomar en Nuevo México. Tiene que haber una granja en Oklahoma, con su granjero y su hija con coletas rubias que sueña con que sueñen con ella en Hollywood. Tiene que haber en Texas gente sin tejanos. Tiene que haber una bombilla que no luzca en Las Vegas. Tiene que haber trenes en vía muerta y aviones que no despeguen más. Tiene que haber un souvenir que nadie quiera. Tiene que haber un indio que no haya dejado de serlo. Tiene que haber una pisada anterior a la tuya. Tiene que haber camino por delante. Y haberlo, haylo.

San Juan - Colorado - Monticello - Utah - Canyonlands

Comida On the Road

Pertenecemos a una generación que adora a los cocinillas, que ha encumbrado el fogón a la categoría de arte, lo cual tampoco es difícil habida cuenta de que la palabra arte se ha devaluado de tanto usarla en referencia a todo tipo de manifestaciones y ocupaciones -la pregunta del ahora más bien sería ¿algo no es arte?

Esta evolución de los guisamenteros me maravilla, no la comparto, y, lo que es peor, no encuentro una explicación que me convenza o al menos me ayude a entenderla. Mi mente sigue estancada en un pasado en el que a duques, abades, caballeros, burgueses, industriales, empresarios, cantantes de opera, actores, conferenciantes, literatos, pintores… se les servía la comida, frente a la actual, en la que cuando no aparecen entronados en algún canal de televisión removiendo una caldereta los podemos encontrar vacilando a los amigos sobre lo bien que hacen la paella, comportamiento vulgar que, como sucede con todo lo que hace la élite, acaba siendo replicado por nosotros, la plebe. Moriré añorando los tiempos en los que a un duque no había que buscarle entre pucheros, sino hincando el diente a un buen muslo de pato. Y mientras las aguas vuelven a su cauce, al menos pido que la moda se extienda a otras labores del hogar y alguien quiera lucir su arte limpiando con gusto el baño de mi casa, podría deconstruir las bacterias con lejía de aroma de avellana y frescor de hierba buena.

Muslo - Frisco - Colorado 

El caso es que llegas a EEUU para más de un mes, y sean tus ideas como sean, has de comer, si no por hacer vida social (ésta suele girar en torno a un plato de comida) al menos por necesidad. En nuestro viaje estamos comiendo una vez al día, desayuno aparte, aunque no todos lo practicamos, ya que alguno que piensa que comer recién levantado es de flojos. Si creéis que manducamos poco, os equivocáis, simplemente cambiad el agua por refrescos carbonatados y veréis que entra menos alimento en el buche, con el consiguiente ahorro económico y la lógica mejora de la salud. De cualquier modo, ¿cómo alimentarse durante el viaje? Difícilmente y mal; por supuesto, hablamos desde nuestra experiencia.

En Nueva York es cuestión de dinero, hay todo tipo de opciones, pero estás al comienzo del viaje y todavía no te sofocas por bucear en ketchup, mostaza y millones de salsas desconocidas con las que aderezar la llamada comida basura, que además te apetece probar, porque será basura, pero está de vicio.

Después, te enfundas volante y acelerador, y descubres un panorama inmenso de carreteras y vacíos: hay pocas ciudades y muy pocos pueblos, que no aportan demasiada ayuda logística, excepto alguna honrosa excepción que muestra un supermercado de tamaño pequeño o medio, en el que si hay suerte se puede encontrar comida hecha, como pollos asados y estofado.

La mayor parte de las áreas de servicio y gasolineras cuentan con mayor oferta de comida que en España, pero sólo comida rápida: hamburguesas, perritos, fajitas… y si tratas de localizar lo que sería un restaurante en el que pedir un filete, un huevo y unos granos de arroz, das vueltas en vano. Ni decir que la fruta, la verdura y el pescado son entelequias, a excepción de los plátanos que aparecen como espejismos de color oro en algunas gasolineras. Aconsejaría llevar siempre plátanos: se conservan bien, son muy nutritivos, sirve de postre o para matar la gusa, son baratos y saben a gloria, sobre todo como contraste a la comida grasienta y llena de aditivos.

Con las bebidas es distinto, la abundancia de variedad y oferta supera cualquier expectativa y necesidad, y para ciertos productos, a menor precio que el agua. En este sentido, lo mejor es comprar una nevera (6 dólares costó la nuestra, en una gasolinera) y llenarla con bebidas adquiridas por cajas en algún centro comercial. El hielo se vende barato (1,5 USD por bolsa) y se consigue gratis en muchos moteles. También es sorprendente la cantidad de bollería y salsas que se pueden comprar (no muy caras), aunque si buscas una exquisitez, como chocolate negro de calidad, tendrás problemas y habrás de pagarlo a precio desorbitado.

Al final, no te queda otra que beber mucho, y seguir la regla del mendigo, cuando tengas comida (decente) delante, acapara toda la que puedas porque no sabes cuándo va a ser la próxima vez que te veas en situación tan favorable. Por ello, si te cruzas con un Wal Mart, o mejor aún, con un SafeWay, no tengas reparos en cometer abusos. No sólo de tacos vive el hombre.

Tacos - Cantina Mirasol - Winter Park, Colorado - Rocky Mountains

Speaking English

Despues de llevar 15 dias en Estados Unidos, y habiendo recorrido unos 5000 kilometros, quizá alguno se pregunte cómo andamos de inglés. Realmente no estoy muy seguro de que haga falta hablar. No hablar inglés, no. Hablar y punto. En Nueva York no, al menos. Antes de salir a la calle puedes cortarte una pernera del pantalon, ponerte un zapato de cada color, y en vez de la gorra de los yankees te pones un orinal en la cabeza. No te dirá nada ni Perry.

Si ves que te mueres de hambre o de sed entras en cualquier tienda, pones los productos encima del mostrador, pagas y te vas. La relación entre un turista y una gran ciudad se establece directamente a través del sector servicios, y aquí poco hace falta hablar. Así que no temáis, andan acostumbrados a tener que entender a todos los que llegan, hablen lo que hablen, e incluso aunque no hablen.

Para los que queréis ir más allá y entablar conversación tenéis que traducir del oral al escrito, como pasa cuando un gallego quiere entender a uno de Alcorcón. Ejemplo. Cuando antes decía "pagas y te vas", es posible que el dependiente te diga "uni’abá’sé", queriendo decir "Do you need a bag, sir?".

Esas cosas son fáciles de entender si te esperas la pregunta. Otro ejemplo, cuando le pones o todos los productos encima del mostrador te puede decir "sdarit", queriendo decir "eso es todo?", "Is that it?". No, no es todo, si te sacas el calcetín de la boca te pido otra cosa. No seais sangrones, que nosotros hablamos igual de mal.

Les gustan mucho las opciones, deben aburrirse mucho. Las paredes de las gasolineras están llenas de frigorificos con todo tipo de bebidas. Pero de esas te sirves tu solo, así que te pasas un rato mirando como si fuera la vitrina de las mariposas del museo de ciencias naturales.

Cuando digo opciones, digo que pides un café y ya la has cagado. What kind? ah… "con leche", la vuelves a cagar como digas "with milk", eso nunca. "Latte" o "au laite", que no es lo mismo. Which size? Leches, si ya creía yo que estaba. Ahh… regular? Bueno, depende del estado, en el este tenían los tamaños con nombre, tall, large, etc. Aquí en el centro van por onzas, 16 oz, 24 oz. etc. Al final el cafe del desayuno se puede convertir en el vaso de leche de antes de ir a la cama.

A veces tienes suerte y las cosas van por números. Y puedes pedir un número 2, con extra de número 4 y sin número 5. Recordad que en general, cuando crees que has acabado de pedir es cuando empiezan de verdad las opciones, y las opciones de las opciones.

El otro día, nos traen nuestros tacos con doscientas salsas de la cocina de la Cantina Marisol. Y nos dice una joven, "Señores, ahí al fondo tienen ustedes las salsas para añadir a los tacos". Había unos 10 o 15 cubos con más salsas. Yo pensé, si esto ya viene hasta arriba de salsas… como no le añada aguarrás…

Por último, un resumen para supervivencia básica. Una palabra en inglés para olvidar. Budweiser. Y tres palabras para aprender. Beer on tap. Si recordáis esto podéis olvidar todo lo anterior.